Dientes de leche

Los dientes de leche, también conocidos como dientes temporales, primarios o deciduos, son los primeros dientes que les aparecen a los bebés. Son muy importantes para la salud y el desarrollo del pequeño, siendo tan importantes como los dientes permanentes en el adulto.

Estos dientes forman un conjunto de 20 piezas, y son los encargados de ayudar a los bebés a empezar con el consumo de alimentos sólidos y a iniciar el desarrollo del lenguaje. También son cruciales para mantener el espacio necesario en los huesos maxilares, para la futura erupción de los dientes definitivos.

¿Por qué se llaman dientes de leche?

Existen diferentes teorías sobre por qué se llaman dientes de leche. Una de ellas se basa en la idea de que estos dientes nacen en la etapa en la que la principal alimentación del bebé es la leche materna. Otra suposición es que su nombre se debe al color de estos dientes, el cual es un blanco similar al de la leche, mucho más blanco si los comparamos con los dientes permanentes. Esto es debido a que su esmalte (capa externa del diente) es menos traslucido, y a que su dentina (capa interna del diente) que tiene de por sí un tono amarillento, tiene un menor grosor.

¿Cuáles son las funciones de los dientes temporales?

  • Alimentación: los dientes de leche sirven para poder masticar, acción necesaria para tener una buena digestión. Fomentar la masticación es muy importante en el desarrollo del pequeño, por eso se recomienda iniciarla desde la aparición de los primeros dientes, así también permite al bebé experimentar nuevas sensaciones con la comida. Los dientes van erupcionando según el bebé crece y cambia sus necesidades nutritivas, y en el momento que acaban de salir todos los dientes de leche, el niño ya está preparado para comer de todo. 
  • Crecimiento: la fricción de los dientes durante la masticación estimula un correcto desarrollo de los huesos del paladar y de la mandíbula, y por lo tanto el adecuado crecimiento facial del niño.
  • Fonación: aprender a hablar es fundamental para el desarrollo cognitivo, social y emocional del pequeño. La correcta posición de los dientes de leche facilita que las sílabas se pronuncien correctamente, ya que ciertos dientes funcionan junto con los labios y la lengua para formar algunos sonidos.
  • Mantenimiento de espacio: los dientes de leche guardan el espacio necesario para los dientes definitivos pendientes de erupcionar, con el objetivo de controlar su crecimiento para que no se desvíen o queden atrapados. Podemos decir que los dientes temporales sirven de guía de erupción de sus sucesores permanentes. Por eso, cuando un niño pierde un diente demasiado pronto, los dientes de leche adyacentes pueden moverse hacia el espacio vacío y dificultar o impedir la erupción del diente permanente. Si esto ocurre, es necesario acudir al odontopediatra para valorar la colocación de un mantenedor de espacio, que se trata de un pequeño dispositivo que conservará el espacio hasta que erupcione el diente definitivo.
  • Estética: tener una sonrisa sana ayuda a desarrollar la autoestima de los niños. La ausencia de dientes en el sector anterior de forma prematura puede avergonzarlos, ya que su sonrisa no se parece a la de sus compañeros de clase. Así mismo, una boca con huecos o manchas puede disminuir su confianza y dificultar sus relaciones sociales.

¿Cuántos dientes de leche tiene un niño?

Los niños tienen un total de 20 dientes de leche, 10 arriba en el maxilar superior y otros 10 abajo en la mandíbula, de los cuales 8 son incisivos, 4 son caninos y 8 son molares. A diferencia de los dientes definitivos, la dentadura temporal no presenta premolares.

¿A qué edad salen los dientes de leche?

Los dientes de leche suelen erupcionar siguiendo un orden de tiempo y secuencia, aunque existen pequeñas variaciones dentro de la normalidad. La aparición de los primeros dientes de leche suele ser sobre los 6 meses de edad, aunque debemos saber que cada niño lleva su ritmo, habiendo algunos que inician la erupción a los 4 meses mientras que otros la empiezan a los 13 meses. Únicamente nos deberíamos preocupar si nuestro pequeño no presenta ningún síntoma de erupción dentaria a partir de los 14 o 15 meses de edad, siendo aconsejable entonces consultar con un odontopediatra para comprobar si alguna cosa no va bien.

Por otra parte, la erupción de los dientes se produce con bastante simetría, es decir, cuando a tú bebé le estén saliendo sus primeros dientes, sea la edad que sea, se debe controlar que el mismo diente, pero del otro lado, sale en un plazo de 6 meses (si por ejemplo aparece el incisivo central superior derecho, se debe comprobar que el superior izquierdo sale también). Si esto no ocurre, es importante acudir a tu odontopediatra para asegurarse que no hay ningún problema. 

¿Cómo aliviar las molestias de la erupción de los primeros dientes?

La erupción dental puede provocar ligera irritabilidad, babeo excesivo o necesidad de llevarse todo a la boca. Para ayudar a los más pequeños en estos momentos podemos realizar un masaje en las encías con el dedo limpio o con un dedal de silicona. También podemos darles un mordedor previamente enfriado en la nevera, ya que el hecho de morder algo frío puede aliviar las molestias.

¿Cuándo se caen los dientes de leche?

La caída de los dientes de leche es un proceso natural por el cual pasan todos los niños y que forma parte de un crecimiento completamente sano durante la infancia. En total, al niño se le caerán 20 piezas temporales. A medida que los definitivos empiezan a salir, estimulan la reabsorción de las raíces de los de leche, lo que provoca que se muevan y posteriormente se caigan. A partir de los 5-6 años empieza la caída de los dientes de leche, y sobre los 12-13 años la mayoría de niños ya han acabado el recambio y tienen toda la dentición definitiva en boca.

¿A qué edad debo llevar a mi hijo al dentista?

Nuestros chiquitines deben acudir al dentista por primera vez antes de su primer año (entre la erupción del primer diente y no más tarde del año de vida). A partir de entonces será importante hacer revisiones anuales.

Es conveniente que la salud oral de tu hijo esté en manos de un especialista, por lo que os recomendamos que acudáis a un odontopediatra, ya que será el encargado de cuidar la dentición temporal de los más pequeños, tratando las patologías que puedan sufrir y detectando las anomalías en la posición de los maxilares que puedan ser tratadas precozmente con ortodoncia. Además, le dan mucha importancia a la prevención y a la reeducación del paciente mejorando sus hábitos higiénicos y alimentarios. 

¿Cómo cuidar los dientes de leche?

Desde que sale el primer diente debemos cepillarlos 2 veces al día (mañana después del desayuno y noche después de la cena), con un cepillo de dientes adaptado a la edad del niño y con pasta dentífrica de al menos 1.000 ppm (partes por millón) de flúor, porque las pastas con menos concentración no son efectivas contra la caries.

Hasta la erupción de la primera muela de leche, deberemos utilizar muy poca cantidad de pasta dental, medida igual o inferior a un grano de arroz crudo. A partir de entonces y hasta los 6 años de edad, la cantidad puede aumentar al tamaño de un guisante. Desde este momento ya pueden usar pasta dental de adultos. Una vez se acabe el cepillado, el pequeño puede escupir, pero no enjuagarse la boca para que el flúor haga efecto sobre los dientes (mineralizándonos y protegiéndolos).

Adultos con dientes de leche

Normalmente, entorno a los 12 años, los niños ya suelen tener toda la dentadura definitiva y no presentan dientes de leche. Sin embargo, hay muchos adultos que siguen conservando alguna pieza de leche. La permanencia de los dientes de leche en adultos es una anomalía dental bastante común entre los pacientes, se suele encontrar entre el 6% y el 8% de la población. Existen diferentes motivos por los cuales una persona adulta puede no haber cambiado los dientes de leche, pero las dos causas más frecuentes son por:

  • Agenesia: la agenesia consiste en la ausencia del diente permanente, por lo que el paciente no tiene diente de remplazo. En estos casos, el diente de leche no se cae porque conserva intacta su raíz, que normalmente es reabsorbida por el empuje del diente definitivo, causando su caída. Si el diente de leche no presente ningún riesgo, se puede mantener bajo control, aunque estos dientes no suelen estar diseñados para durar toda la vida. Por eso, si presentan alguna complicación o si tienen movilidad, se pueden extraer y cerrar el espacio con tratamiento de ortodoncia, o si el paciente ha terminado con su crecimiento, se puede sustituir el diente de leche por un implante.
  • Falta de espacio: aunque es menos común, puede que el diente definitivo no haya salido porque no cabía. En estas situaciones se puede extraer el diente de leche y esperar a ver si el diente definitivo se reconduce y sale por sí solo, y si esto no ocurre se puede realizar una ventanita a nivel de su corona y traccionar de él. Si el diente definitivo está muy lejos de su posición ideal o existe riesgo de que dañe las raíces de las piezas próximas, puede ser necesaria su extracción y la posterior colocación de un implante.

Conclusiones

Como ya hemos mencionado, los dientes de leche tienen funciones muy importantes en las bocas infantiles, y es por eso que necesitan una atención especial. Desafortunadamente, hay papás que todavía creen que los dientes de leche no sirven para nada, total si se van a caer… Es imprescindible cambiar esta ideología, ya que los padres tienen un papel esencial en la salud oral de sus pequeños. Se debe llevar a los niños al odontopediatra a edades tempranas, para establecer una relación de naturalidad y confianza, y para que le den importancia al cuidado de sus dientes desde bien pequeñitos. El especialista será el encargado de crear un vínculo tanto con el niño como con los padres, y dará los consejos necesarios para mantener la salud bucodental de los pequeños de la casa, basándose en unos buenos hábitos higiénicos y alimentarios, y pautará las revisiones periódicas necesarias para evitar complicaciones futuras.